lunes, 19 de marzo de 2012

El derroche y la corrupción no solo dan mala imagen, provocan la ineficacia económica y la falta de competitividad de las empresas subsidiadas desde el poder político, pero además desvirtúan y pudren el Estado social, democrático y de derecho hasta destruirlo, convirtiendolo en un nuevo régimen de redes clientelares, basado en el intercambio de favores y en la sumisión a quien ocupa determinada posición en lo nodos de distribución de los contratos, trabajos o recursos. La voluntad y la soberanía popular se convierten en meras cascaras vacías y no solo porque la manipulación informativa sea cada vez más generalizada, sino que se vota por mantener al cacique o al líder que ha conseguido presentarse como el mejor facilitador de bienes y servicios, como si tu trabajo, tu estatus y posibilidades de prosperidad dependieran de estos sujetos.


La mala imagen por el despilfarro y la corrupción inquieta al Consell

EL PAÍS. JOAQUÍN FERRANDIS Valencia
El Gobierno de Fabra está preocupado por el impacto exterior y las repercusiones económicas. La Comunidad Valenciana aparece como “la Grecia española”

Imputan a Ángel Fenoll por enterramientos de basura
LEVANTE-EMV
El empresario tendrá que prestar declaración al aparecer toneladas de desperdicios bajo cultivos

El Tribunal de Cuentas italiano investiga a Calatrava

EFE Roma
El organismo analiza un supuesto daño al erario público por 3,46 millones de euros en la obra del puente del arquitecto valenciano para Venecia

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